Te ofrecí cambiar el
paraíso por tí. Te ofrecí mi corazón sin lugar a dudas. Te ofrecí mi amor
incondicional. Tú, hiciste caso omiso, te entretuviste mirando las estrellas,
desconociendo, debido a tu ceguera, que la Luna iluminaba tus noches. Ahora
todo va llegando a su fin. Ahora el tren parte de tu estación, sólo hay una vía
y no es precisamente la de vuelta. Cuando yo me vaya, quizás, al principio ni
me eches de menos, pero conforme transcurran las semanas, los meses y los
años....te preguntarás....¿a quién le contaré mis cuentos, a quien le regalaré
mis caricias, a quien le susurraré mis te quieros, a quien admirarán mis ojos,
a quien le diré....gracias por devolverme la ilusión? Sólo te quedarán las
preguntas, porque...las respuestas, sólo las tendré YO.
Besitos...
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