Regresaba con mi barco, aquel barco cuya proa y popa tenían huellas de su travesía hacia ELLA.
Cuyos mástiles apenas se tenían en pie, aquél que hace unos días os hablé de
él. Cuando retornaba mi camino, lento y suave por falta de fuerzas, a la mitad
del trayecto de mi destino....su voz me detuvo. Esa voz que me
dijo...."¡¡¡ espérame...no te alejes de mí !!!". Dios!!!! ¿Qué hacer?
Las dudas y atribulaciones internas me regalaron más y más dudas. Esa voz, su
voz, detuvo mi barco, él sin hacer caso de mis órdenes
se quedó parado. Yo....deseaba continuar, "un precio demasiado alto el que
tuve que pagar", pero él ha decidido por mí. Él tiene el mando de mi
voluntad y la esperaré, la esperaremos los dos, espero que esta decisión sirva
para no terminar de regresar totalmente destruida, tanto mi barco como yo,
porque ante un naufragio así.... ¿quién me escucharía? Espero que la voz de esa
sirena no embriague mis sentidos como lo hizo con los hombres de Ulises.
Besitos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Son bienvenidas todas vuestras opiniones